Desde que entré a trabajar no he tenido tiempo libre para mí. Los momentos que he podido usar para mis ideas han sido durante el transporte: viajar en camionetas colectivas o en aplicaciones de taxi. Lo único que tengo a la mano es mi celular y construyo proyectos con ayuda de Claudio (así le llamo un compañero del diplomado a Claude ai). Fuera de eso, me la paso trabajando o haciendo tareas del diplomado o limpiando la casa y, si me sobra un poco de tiempo, visito a mi familia…
Estoy cansado, jefe.
Hay veces que guardando los trastes, en la noche antes de dormir, mi memoria a corto plazo se reduce a 5 segundos. Si dejé un sartén en la mesa temporalmente para guardar algo más, no recuerdo que el sartén está pendiente hasta que lo vuelvo a ver. Camino por la casa como en mis días de fiesta a las 3 de la mañana en Reforma, en zig zag (y francamente me parece divertido). Ya no escribo en papel, no me he dado el tiempo para sentarme y sacar papel y pluma, no me dan ganas. Al acostarme no puedo dormir, mi mente quiere YouTube o reels y no le puedo decir que no. Y mi conclusión es que estoy cansado, fatigado, destruido.
Ya no pienso
Me siento como en la película Click con Adam Sandler, donde su vida pasa en automático y no siente lo que vive, solo se da cuenta que ya pasó el tiempo. Esa es mi sensación en el trabajo, en mis días en general.
Necesito más biocias
Ahora que soy adulto premium me doy cuenta que el estrés, que antes podía controlar, me ha acompañado hace semanas; lo siento en mis hombros, en mi cuello, en mi espalda, en mi cabeza, en mis piernas rígidas; ahora pienso en los adultos que siempre estaban en modo zombie, con caras demacradas, ceño fruncido y frente arrugada, con grandes panzas llenas de residuos atorados, ojos amarillos, cejas tristes y enojadas; pienso en su estrés de todos los días. Lo que antes veía de lejos lo empiezo a sentir en una pequeña fracción y lo que antes creía fácil de evitar ahora es mi compañía 24/7…
Ahora que tomo las pastillas que vende mi mamá siento un alivio desde la cabeza y que se esparce en el resto de mi cuerpo. No quita los malestares de inmediato pero es evidente el cambio. Ahora entiendo por qué la gente los tomaba… ahora entiendo qué sentía la gente antes de tomarlas.
Mi deseo
Lo que más quiero en este momento es liberarme de mis compromisos; hacer lo que me gusta: escribir, dibujar, leer, caminar, platicar, programar para mí, dormir, jugar, visitar a familia y amigos, cocinar con calma…
Lo que más quiero es mi tiempo de vuelta, aquello que me hace humano, no máquina de producción.
Aquello que es para mí.